«Amo con toda mi alma nuestra tierra seca y dura donde tuve la ventura de nacer»
José Lamiel, al recibir la Cruz de San Jorge (Teruel, 1989).
«En el carácter simbolista de la obra hierática y pulcra de Lamiel, suyos son los emblemas aragoneses que animan esa naturaleza, esas criaturas»
Ángel Azpeitia
«José Lamiel pinta tierra sin aderezos, árida, muy bajoaragonesa por su luz y su color»
Heraldo de Aragón, 1978.

‘Lejanía’. Escultura. Exposición en La Aljafería.




Zaragoza, uno de los grandes vínculos de José Lamiel con su tierra. Durante sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza, el artista reside en la céntrica calle del Ecce Homo y talla sus primeras esculturas en madera, como angelotes para Purísimas de algunos altares, las manos del Sagrado Corazón de la Iglesia de san Nicolás o la cabeza del borriquillo del paso procesional ‘Jesús entrando en Jerusalén’ de la Iglesia de San Cayetano. Por esos mismos años, gana un pequeño concurso local de pintura con un bodegón de un puchero de barro y un vaso, trabajo tutelado por su maestro Burriel. Zaragoza, ciudad tan querida y tan presente siempre en José Lamiel a lo largo de su vida, donde muchas de las paredes de sus vecinos albergan obra suya, le recibió por última vez en 2016 para la exposición colectiva de pintura en el Museo Goya-Colección Ibercaja “Teresa de Jesús, de Goya a los Académicos de hoy”, que contó con la participación y la presencia del artista.





Teruel, alma mater de José Lamiel, cuya Diputación Provincial le concedió una beca para que continuara sus estudios de Bellas Artes, que había iniciado en Valencia, en la madrileña Real Academia de San Fernando. En agradecimiento el joven escultor modeló una escultura de temática infantil que denominó “Meditación” y que, fundida en bronce, pasó a albergar las dependencias de dicha institución turolense- El otorgamiento en Teruel de la Cruz de San Jorge en 1989, sus habituales viajes a la ciudad, de la que amaba por igual su Torico y su mudéjar, le hacían persona cercana entre sus vecinos y sus representantes públicos. Con ocasión de la visita de Don Juan Carlos I a Teruel en 2002, José Lamiel asistió en la localidad de Valderrobres a la recepción institucional como artista representativo de su querida tierra bajoaragonesa.





Calanda, cuna de José Lamiel y lugar de su memoria: El Estertillo, el Tolocha, el Puente Nuevo o el convento de El Desierto (de las caminatas de niño a las ruinas del convento del Desierto nacería probablemente en el artista el gusto por dibujar y pintar monjes, temática frecuente en su obra), esa tierra suya calandina, recia y fuerte, la recrea el artista una y otra vez en su pintura y puede afirmarse que, en cierta medida, la obra de Lamiel es un diálogo y una evocación, un reencuentro recurrente con sus raíces. Entre otros trabajos que le inspiró Calanda, modeló, dibujó o pintó al óleo a algunos de los hijos ilustres de la villa, como Gaspar Sanz, Mosén Vicente Allanegui o el cineasta Luis Buñuel. En torno a una decena de piezas escultóricas dejó Lamiel en su villa natal: el paso de El Encuentro, su busto a Goya, un relieve de Mosén Vicente, la lápida a Manuel Labarra, su maestro –“al escultor de almas que modeló la mía” reza su dedicatoria-, la lápida en bronce de su madre, Miguela Lamiel, esculturas de la Virgen de la Esperanza y de San Miguel Arcángel y el conjunto en bronce ‘Tradición’, su última obra escultórica, del año 2018, además de otros trabajos, como la restauración en 1979 de los antiguos frescos de la Iglesia local de El Pilar, que narran las secuencias del Milagro de Calanda, por encargo del por entonces párroco de la villa, Monseñor Juan José Omella.
‘Virgen del Pilar’, pintura al óleo.
‘Tradición’, escultura en bronce. Calanda.
Desde el temprano viaje de su Calanda natal a Zaragoza en los años 40 para estudiar en la Escuela de Artes y Oficios, su presencia en Aragón fue reiterada, con más de una treintena de exposiciones en salas de arte y sedes institucionales desde finales de los sesenta -tras su etapa en América- y hasta fechas próximas a su muerte en 2020 (Ayuntamiento de Zaragoza, Palacio de la Aljafería, Museo Camón Aznar, Torreón Fortea, Museo Goya, Museo de Teruel, Museo del Alto Aragón -Huesca-, Centro Buñuel y Ayuntamiento de Calanda, entre otras, además de las frecuentes, individuales o colectivas, en numerosas galerías privadas de la región).
El otorgamiento de la Cruz de San Jorge en 1989, su designación como Académico Correspondiente de la aragonesa Real Academia de Bellas Artes de San Luis en 2012 o el nombramiento de Hijo Predilecto de Calanda en 2017 resaltan una trayectoria creativa, el profundo amor a su tierra y su condición de aragonés, algo que suponía su mayor orgullo, tanto como el de ser artista.
