“La ternura es la forma más modesta de amor”

Crítico de arte
"Inefable Lamiel, pintor-poeta de lo mínimo y lo sencillo. "

Crítico de arte
"La pintura de José Lamiel, desprovista de cualquier elemento accesorio, integra una poesía en el espacio, casi dolorosa en su perennidad, en su voluntario desligamiento de la anécdota"
José Lamiel nos traslada con su pintura a un mundo donde sus personajes, siempre en pequeña compañía o en soledad, nos hablan desde lo más noble del alma humana mediante una expresividad primitivista y casi de tabla o icono, en un entorno aparentemente estático y plano, uno de los rasgos de identidad de esta obra que no revela en modo alguno impericia técnica o simplicidad -menos aún por ser Lamiel asimismo escultor y maestro del volumen desde su juventud-, sino quizá más bien una búsqueda deliberada de aquella perspectiva inversa de la que nos hablaba Florenski, de un afán por plasmar en la pintura una actitud, la actitud de la humildad del ser humano frente a lo eterno y lo sagrado, ajeno a todo trampantojo y en sintonía con aquella intuición de M. Rothko que asevera “las formas planas revelan la verdad y destruyen la ilusión”.
Primera Época
En la pintura de Lamiel, de acusada personalidad creativa pero vecina en sensibilidad a Denis, Modigliani o Morandi, también afín a algunas estéticas pictóricas del norte de Europa del XIX y contemporáneas (Harskamp, Aronesius. Vogeler, entre otros) o incluso curiosamente cercana a cierto arte japonés actual (Funi Yanamigoto o Akira Kusaka, por ejemplo), se pueden establecer dos grandes etapas: una primera época, hasta mediados de los años 70 del pasado siglo…










…y el posterior período de plenitud, comprensivo de los casi últimos cincuenta años de trabajo del artista, fallecido en 2020.
Aun manteniendo en ambas una identidad temática (maternidades, niños, desnudos, monjes, paisajes, bodegones o celebridades), en ese primera época, con profusión de tonos oscuros, ya sean verdosos, negros o marrones, predomina la melancolía, que da paso, en el periodo ulterior, de plenitud o madurez, a una mayor dulzura en la expresión, traducida en una gama cromática más variada, vital y alegre, como si el artista evolucionara desde lo sublime a lo bello, en el sentido que otorga a dichos términos la teoría estética.









Olga Tokarczuk
Escritora y ensayista polaca